¡En forma!
Una noticia que, aunque no es realmente nueva, a muchos les puede resultar interesante. Ha sido publicada en el British Journal of Sports Medicine.
Sin duda en la práctica de ejercicio físico durante el embarazo, a menos que esté contraindicado en casos concretos, resulta altamente beneficiosa, tanto para la madre como para el feto. Proporciona a la mamá una mejor condición física general para afrontar el parto y el puerperio. Pero además reduce las molestias digestivas, la presión arterial, estreñimiento, previene la diabetes gestacional, etc. Psicológicamente también actúa sobre la depresión, ansiedad, estrés, insomnio...
En lo que respecta al anunciado hallazgo, parece ser que durante el segundo y tercer trimestre del embarazo, además, la práctica de ejercicio moderado tres veces a la semana reduce a la mitad el riesgo de cesárea durante el parto. Ello se debe a que disminuye el riesgo de tener bebés con alto peso al nacer, es decir, macrosómicos.
Recordemos que no deben practicarse deportes de contacto, aquellos en los que se realicen movimientos bruscos y ejercicios anaeróbicos (levantamiento de pesas, etc.). Dentro de los ejercicios aeróbicos, son especialmente recomendables la marcha o la natación.
¡Ya no hay excusas que valgan!
34 años han tenido que pasar para que la idea de ser madre irrumpa dando una patada en la puerta y se establezca tan cómodamente en mi cabeza. La verdad es que la más sorprendida soy yo, y por más que la evoco, la palabrita de marras se me antoja completamente ajena; mamá... ¿MAMÁ? ¡¿Esto va en serio?! Me temo que sí.



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